Continuamos nuestro recorrido por Occitania y paramos en Turenne, bello pueblo situado en la región del Lemousin y centro del antiguo Vizcondado de Turenne, que dominó la región del Limousin, Perigord y Quercy durante más de 1000 años…

La ciudad conserva su imponente Castillo del S. XIII, situado en lo alto de una colina y abrazado por calles medievales empedradas y con tejados grises de pizarra, que conducen hacia la fortaleza, que durante siglos albergó a los señores de Turenne…

La villa; considerada como uno de los pueblos más bonitos de Francia, se encuentra cerca de Rocamadour y era paso obligado para los peregrinos que se dirigían al Camino de Santiago; esto unido a la proximidad del río Dordoña, influyeron como vías de comunicación para el comercio, a la vez que favoreció la extensión de nuevas ideas, como las doctrinas del Protestantismo, entre otras…

Turenne fue el último feudo independiente de la República francesa, funcionó como un estado dentro de otro estado, que a causa de la ruina del último de los vizcondes, fue vendido a Luís XV en el año 1738.. En la parte baja, se encuentra la plaza de Foirail, rodeada de bellas casas de los siglos XIII al XVII…

Es la plaza del mercado se celebran ferias como la de los Bueyes Cebados, mercado de castañas los domingos o la “Semana loca” de Turenne, que conmemora la visita en 1650 de personajes importantes del reino que viajaban hasta Burdeos.

El vizconde organizó grandes festejos que les causaron grandes deudas, que tardó años en saldar…Hoy día celebran una semana llena de actividades, mercados de artesanía local, talleres “sensoriales” y conferencias sobre la historia del vizcondado…

En el centro de Turenne se encuentra la Maison des Chinoines, una vivienda del S. XVI con una espléndida portada Gótica y una curiosa ventana con un parteluz, hoy convertida en un buen restaurante muy acogedor…La casa está situada en una preciosa calle con un entorno lleno de flores y rincones encantadores…

Paseamos por la parte baja del pueblo entre casonas de piedra y algunos tramos de pendientes acusadas…En todas las esquinas, no faltan las macetas, llenas de vistosas flores y vegetación, que dan mucho colorido a la villa..

Bajamos hacia las afueras de la villa para acercarnos a la Colegiata de Nuestra Señora de Saint Pantaléon, construida a mediados del S XVII, se accede al interior por un pórtico de arco de medio punto. Destaca el retablo de madera realizado en el S. XVII..

Caminamos entre altas casonas con enormes techos de pizarra, casas burguesas y mansiones de los S. XVI al XVIII, muchas de ellas, pertenecieron a personas influyentes y a comerciantes y artesanos…

En una de las esquinas que conducen hasta el castillo, está el antiguo ayuntamiento, curioso edificio de piedra con un amplio balcón…A la izquierda, en lo alto de la colina se distinguía la silueta del castillo..

El castillo fue desmantelado por Luís XIV tras adquirirlo al último vizconde de Turenne y los aldeanos utilizaron muchas de sus piedras para levantar sus casas…La Fortaleza ocupa toda la meseta de la colina, rodeada de una muralla con almenas y varias torres..En la actualidad, sólo quedan dos..La Torre de César, que funcionó como torre de vigía y la Torre del Tesoro o de Homenaje..

Entre las dos torres, se situaba el edificio principal, hoy sustituido por un extenso jardín con grandes parterres de boj, pinos y cipreses.. El jardín funciona de forma sostenible con cisternas para acumular el agua de lluvia y sin utilizar ningún producto químico..El Jardín del castillo de Turenne es un lugar para observar la naturaleza, para reflexionar en un remanso de paz y tranquilidad increibles…

Al día siguiente nuestra ruta nos llevaría hasta otro de los pueblos más bonitos de Francia : Saint Cirq Lapopie, pero hicimos antes dos paradas..La primera en Loubressac, un pueblo suspendido en una pequeña ciudadela sobre el Valle del Dordoña. Es un pequeño burgo fortificado que gracias al turismo se ha salvado de su desaparición. Tiene dos monumentos destacados, el castillo; de propiedad privada y la iglesia del pueblo del S. XIII..La visión desde fuera de sus murallas es espectacular..

La siguiente parada la hicimos en el Molino-Chateau de Cabrerets, un paraje delicioso situado en la unión de los ríos Sagne y Célé. Este salto de agua ha permitido la existencia del molino desde el S. XIII que estuvo equipado hasta con tres piedras de molino…El agua se precipita por ambos lados y forma una agradable playa donde en verano darse un baño es una idea muy saludable..Nos llamó la atención como las canoas se deslizan por el agua por las rampas para salvar el desnivel…Un espectáculo muy divertido!!..Seguimos nuestro recorrido por Occitania…¡A ver donde se encuentra la próxima sorpresa!…


