JARDINES DE MARQUEYSSAC
La Roque Gageac está escondida en un recodo encantador del río Dordoña. Es uno de los pueblos más visitados del Perigord Negro, en la región histórica de Aquitania. La Roque está situada entre un gran acantilado y el río Dordoña que serpentea por un valle lleno de bellos castillos y bosques centenarios, que cuentan muchas historias ancestrales y curiosas leyendas..

La Roque ha estado habitada desde la Prehistoria, aunque en la época romana, es cuando ya forma un núcleo habitado atravesado por una importante calzada que comunicaba Limoges con Cahors.

Durante la Edad Media, sufrió continuos ataques de los pueblos Vikingos, que navegaban por el río y atacaban las poblaciones ribereñas.

Para evitar los ataques, se construye un Castrum en la parte más alta de la Roca, junto a un fuerte Troglodita y varias casas para los nobles y caballeros..

La parte cercana al río, la habitaban los pescadores. El río era también un medio de intercambio de mercancías y de transporte. Estos núcleos de población, vivían de la pesca y de la tierra..

Es a partir del S. XIV cuando la ciudad se fortifica para frenar los ataques y saqueos.. Durante la Guerra de los Cien años, la ciudad soporto sin muchas penalidades la contienda. Ya en el Renacimiento, en la Roque se construyen algunas mansiones de piedra y varias casas con los típicas torres circulares con las cubiertas de pizarra..

En la actualidad aún se aprecian los restos del castillo y del fuerte troglodita, construcciones del S. X. A lo largo de la historia han sufrido desprendimientos que afectaron al castillo. En la Revolución Francesa, varias de las mansiones y la residencia de los obispos desaparecieron..

En enero de 1957 un enorme bloque de 5.000 m3 se desprendió del acantilado y cayó sobre las casas y partió el pueblo en dos..Destrozó varias casas y causó la muerte de 3 personas…

Me acerqué al Manoir de Tarde, una casa solariega del S. XV de edificación cuadrada y anexa a una torre circular revestida de pizarra. En ella vivió Jean Tarde, un vicario dedicado al estudio de las matemáticas, física, astronomía, historia y teología. En sus viajes llegó a conocer a Galileo, el cual le regaló el primer telescopio de astronomía que conoció la región..La Roque Gageac se alarga junto a la ribera del río bajo la imponente roca.

Continué mi paseo has una bifurcación donde comienza una calle en pendiente que te acerca hasta el fuerte troglodita.. Casi al final de la población, destaca el imponente Castillo de Malartrie protegido por una inexpugnable muralla. El castillo es una obra de principios del S. XX, de estilo Neoclásico, que ha sabido construir el edificio con el estilo típico del Perigord del S. XVI..En el S. XII, en el solar del futuro castillo, se construyó un hospital para leprosos.

Hay que esperar hasta el S. XX, para que el conde de Saint Aulaire, embajador de Francia en el Reino Unido comenzara las obras del actual castillo.. Volví hacia el centro por Le Promenade de la Batellerie, la calle principal de la Roque Gageac. Atravesé pasadizos, callejuelas con escaleras y me entretuve en varias tiendas para curiosear..

Estuve un buen rato sentado en el cantil sobre el río, para ver el trasiego de barcos pequeños y canoas que transitaban por el río. Me acerqué hasta el embarcadero dispuesto a dar una vuelta en las Gabarras o embarcaciones tradicionales de fondo plano, que se han utilizado para transportar por el río la madera, el vino, el pescado, la sal..etc.

El paseo es muy placentero y recorre unos 7 km a través del río hasta alcanzar el pueblo de Castelnaud, dominado por el inmenso castillo de Castelnaud-la-Chapelle, una fortaleza medieval edificada sobre un espolón de roca en el S. XII. Durante la Guerra de los Cien años, el castillo estuvo en manos de los Ingleses hasta 1442, al terminar la guerra; ganada por Francia, que volvió a recuperar el castillo. Tras años de esplendor, al llegar la Revolución Francesa, el castillo se abandona y comienza su decadencia y se convierte en parte en una cantera de pìedra para nuevas construcciones.

En 1968 se declara Monumento Histórico y se hacen varias intervenciones para restaurar el recinto. En la actualidad; totalmente restaurado, tiene un museo de Guerra de la Edad Media con máquinas de guerra medievales, armas, armaduras, espadas, mallas y mobiliario de los S. XIV y XV. El castillo ofrece un extenso programa de actividades, como pruebas de diferentes armaduras, tiro con arco, exhibiciones de cetrería, tiro con ballesta…

Tras el apacible recorrido por el río Dordoña y tras varias curvas en ascenso llegamos a los Jardines de Marqueyssac, situados muy cerca de la población de Vézac, en el departamento de Dordoña..

Los jardines están suspendidos a 130 m de altura sobre el río Dordoña y ofrecen una amplia perspectiva sobre el valle, los castillos; como el de Beynac et Cazenac y poblaciones como Domme o La Roque Gageac..

Los Jardines, constituyen uno de los mejores miradores del río…El jardín lo forman más de 150.000 Bojs plantados en el s. XIX en unas 22 hectáreas. Forman un conjunto excepcional de una impresionante belleza visual incomparable..

Para conocer el origen de los jardines, hay que volver al S. XVI, cuando el obispo de Sarlat diseña unos jardines alrededor de su palacio.

A finales del S. XIX cambian de dueño y lo adquiere un magistrado de gustos italiano que los reforma y da una imagen más espectacular a los diseños..

Los trabajos de mantenimiento y talado se hacen manualmente por 5 jardineros que moldean y cuidan los senderos..

La estética del actual aspecto se debe a la influencia de André le Nôtre, un afamado diseñador de paisajes y jardines que realizó su trabajo en los jardines de Versalles..

El Castillo de Marqueyssac, se encuentra situado en medio del espectacular jardín, tiene el típico tejado de pizarra y se construye en el S. XVII..El castillo se edifica poco antes de la Revolución Francesa en medio de las 22 hectáreas de terreno y 6 km de senderos.

En los extremos del jardín hay distribuidos una gran variedad de árboles; entre los que destacan : Pinos, Pistachos, Arces, Enebros y Encinas.. Pasear entre los setos talados de formas caprichosas es un auténtico placer para los sentidos. Terminamos la visita por las habitaciones del castillo. Al asomarme a una de las ventanas recordé el libro de Lewis Carrol, “Alicia en el País de las Maravillas”.. El jardín; en el cual Alicia no puede salir por ser la puerta demasiado pequeña.. Desde la ventana se observan las formas fantásticas que lo forman y nos hace soñar con un mundo mágico por el que nos movemos, rodeados de seres de variadas formas..Que hacen funcionar y desarrollar nuestra imaginación…¡Alucinante!!..



