
El Peloponeso; aparte de su densa e increíble historia, posee una serie de encantadores destinos repartidos entre las cuatro penínsulas situadas al sur. De oeste a este los nombres de ellas penínsulas son: Mesenia, Mani, Lakonia y Argólida..En nuestra ruta por el Peloponeso, empezamos con la más cercana a Atenas; la península de Argólida, donde visitamos la mítica Micenas, el impresionante teatro de Epidauro y la marinera Nauplia. Continuamos por la península de Laconia, donde pasamos un par de días en la ciudad escondida, misteriosa e impactante de Monemvasía y de allí pasamos a la península de Mani, atravesada por los Montes Taigetos que se asoman hasta el mar en el Cabo Ténaro en honor del hijo de Zeus.

De la cima de estos montes, los espartanos arrojaban a los criminales y a los inválidos..La ciudad de Gythio; situada al norte de la península, es la más importante y visitada de la zona. Es uno de los puertos con más tránsito del Peloponeso y en sus calles destacan el colorido de sus casas; la mayoría situadas frente al mar, en las laderas del monte Larisio.

El paseo marítimo de Gythio es muy extenso y con agradables terrazas y restaurantes que casi rozan el mar. Caminamos hasta un pequeño camino que une la ciudad con La isla de Kranai. El sendero nos llevó hasta el faro, de forma octogonal y revestido de mármol blanco. Se construyó en 1872 y alberga un curioso museo naval.. Cuenta la leyenda que de esta isla Paris raptó a Helena y fue el detonante de la guerra de Troya..Otras versiones, afirman que Paris sedujo a Helena y ésta enamorada, huyó con él..

En el extremo de la isla se encuentra la iglesia Bizantina de Agios Petros. La pequeña capilla es un santuario espiritual de los habitantes de la ciudad y por sus leyendas y sencilla arquitectura , ofrece una mezcla de espiritualidad y mágica belleza.

Volvimos hacia el centro y tras un largo paseo por todo el paseo marítimo, nos acercamos hasta el antiguo teatro romano..

El teatro se excavó en 1891 y está situado bajo la acrópolis y se construyó en el S. II. La primera fila de las gradas es de mármol y el resto de piedra.. El diámetro alcanza los 75 m. Su capacidad se calcula en unos 5.000 espectadores. En la actualidad: aunque algo abandonado, se celebran algunos eventos musicales y diversos actos públicos..

Bajamos hasta el puerto y nos sentamos a comer en una de las terrazas junto al mar. Disfrutamos de la típica comida griega, en la que no podía faltar una ensalada de Feta, Pulpo a la brasa y unas brochetas de Souvlaki con la salsa Zatziki , todo regado por un buen vino blanco de Retsina del Attica…Al finalizar nos ofrecieron una pequeña copa de Ouzo, famoso licor con olor a regaliz.

Tras la sobremesa, nos trasladamos a la costa oeste de la península de Mani , para visitar la famosa cueva de Vlychada en Diros..Antes de entrar nos asomamos a varias playas paradisíacas con un color de mar casi irreal que invitaban a darse un baño..

Satisfecho este último deseo, me senté en la arena a estudiar en mi guía algo sobre la historia y curiosidades de la enigmática cueva..

La cueva se descubrió por los habitantes de la zona en 1923 y se abrió al público en 1967. Se visitan unos 1600 m de recorrido; la mayor parte en pequeñas barcas. En la cueva han aparecido numerosos fósiles de panteras, leones, hienas y focas.. Uno de los fósiles más curiosos es el de un hipopótamo con más de 32.000 años.. Por la zona cercana a la entrada, han aparecido numerosos restos de cerámica, lo que demuestra la presencia del hombre en la cueva..

Nos dieron un casco y ropas especiales y nos montamos en las barcas para iniciar el recorrido de unos 30 minutos..

El espectacular recorrido te adentra entre estalactitas y estalagmitas con el único sonido de las miles de gotas que caen sin cesarL; que sólo es interrumpido, por la voz del barquero que señala y explica los nombres de las diferentes salas y galerías : El Oráculo de Poseidón, el Lirio de Piedra, el Apartamento Rosa, la Cama de las Hadas, el lago de los Náufragos, la Sala de chocolate..etc.

Desembarcamos para iniciar un recorrido de unos 400 m a través de galerías; que en varias ocasiones, hay que agacharse para no tropezar con estalactitas que cuelgan con formas muy curiosas..

Antes de abandonar la gruta, leí en mi guía como los investigadores afirman que en la cueva, vivía un grupo bien organizado que trabajaban la agricultura y ganadería, a la vez que practicaban el intercambio con otros grupos o sociedades vecinas, hasta que un fuerte terremoto bloqueó la entrada..

Deslumbrados por el sol, salimos de la cueva muy cerca de la playa y nos sentamos en la cafetería a admirar el paisaje. Decidimos volver a Gythio.

Al día siguiente planeamos una ruta por la escarpada península de Mani y visitar el pueblo de Vathia; con la típica arquitectura de la región, seguir hasta Gerolimenas, para terminar hasta el punto más meridional del Peloponeso, el famoso cabo de Ténaro; nombre en honor del hijo de Zeus, llamado también de Matapán..

Pronto llegó la noche y volvimos hacia el puerto que presentaba un aspecto muy diferente al que vimoa por la mañana… El colorido de las luces reflejadas en el agua, daba al conjunto un aspecto mágico, casi irreal...

Toda la zona del puerto y sus terrazas rebosaban de gente… Tardamos un buen rato en poder sentarnos junto al mar y seguir disfrutando de una noche muy especial…


