Brantôme está situada en la región de Nueva Aquitania, en el departamento de Dordoña, que a su vez se divide en 4 prefecturas…Perigord Rojo, Perigord Blanco, Perigord Negro y Perigord Verde. A esta última Prefectura, pertenece Brantôme…Complicado, pero los franceses son así…Esta comuna francesa la llaman “La Venecia del Perigord…” Y aunque no tiene nada que ver con la ciudad italiana, no deja de ser una ciudad muy bella..Y con canales..

Está situada a orillas del río Dronne y su monumento más valorado es la impresionante Abadía Benedictina de Saint-Pierre..

Cuenta la leyenda que fue fundada por Carlomagno en el año 769 y tuvo un origen Troglodita y con los años, se fueron añadiendo más edificios anexos a las cuevas originales.

El Campanario es Románico del S. XI y no está situado sobre la Abadía, sino en un alerón rocoso a 12 m de altura.

Está considerado como uno de los campanarios más antiguos de Francia.

La mayor parte de la Abadía estaba construida en varias cuevas, que no sólo sirvieron como edificio religioso, pues sirvieron como viviendas, graneros..etc. La cueva más grande, alberga un enorme Bajorrelieve dedicado al Juicio Final..

Antes de visitar la Abadía, dimos una vuelta por las calles de los alrededores y paramos en algunos bellos rincones..



La mayoría de las veces, el agua estaba presente y algún barco se deslizaba con suavidad entre los calmados canales…Las calles; muy cuidadas, nos condujeron hasta la oficina de turismo, situada en una bella iglesia desacralizada.Seguimos por la ribera de los canales para acercarnos de nuevo a la abadía

Junto al agua, encontramos algunos restaurantes estratégicamente situados salpicados de bellos tiestos llenos de flores.

Una constante en Brantôme son las barcas, El río y sus pequeños saltos de agua, ofrecen una diversión añadida a nuestro paseo..


Numerosas personas, luchaban contra la corriente para poder continuar su recorrido, lo cual producía escenas divertidas, con alguna caída al agua incluida…Continuamos nuestro paseo hasta la Abadía y tuvimos que parar en una de las terrazas a tomar alguna cerveza y observar el curioso ambiente que nos rodea..El sol jugaba de vez en cuando a ocultarse y aunque cayeron algunas gotas, no llegaron a interrumpir nuestro camino…

Llegamos a la zona monástica de la Abadía, un edificio del S. XVIII asituado entre el río y el acantilado. En el interior, está situado el museo dedicado a Fernand Desmoulin (1855-1914, un artista muy apreciado por las élites artísticas y políticas de la época.

Fue un ingenioso grabador al aguafuerte que llegó a incluir sus obras en los libros de Zola, Daudet…etc. Realizó durante su vida, varios viajes a Oriente que influyeron profundamente en sus futuras obras.. Abandonó el Realismo para dedicarse a experimentos ocultistas y de espiritismo..


Una visita muy curiosa..Entramos en la Abadía para visitar la Sala Capitular, la Galería del Claustro, la iglesia Abacial y las famosas reliquias de San Sicario..Estas reliquias pertenecen a uno de los niños asesinados por Herodes en la Matanza de los Inocentes…

El tiempo mejoró por la tarde y nos permitió pasear sin prisas por los rincones más escondidos de la ciudad y terminar la visita sentados en los escalones de uno de los puentes sobre el río…



